EL INOCENTE ASESINO

¿Qué es mejor: que 99 culpables se libren de la cárcel junto con un inocente o que un inocente entre en la cárcel junto con 99 culpables?

¿Es posible, en España, que los jueces se pliegen a las exigencias de un movimiento dictorial e incumplan las más mínimas garantías procesales condenando a inocentes tan solo para no colocarse ellos en el punto de mira de esos movimientos?

¿Es posible, en España, que el sistema judicial y penitenciario esté tan podrido y anquilosado que permita una sublimación de la in-justicia tan grande como es condenar a un inocente a soltarlo por ser culpable?

En opinión del autor la respuesta a la primera pregunta es clara: es mejor que 99 culpables se libren a que un solo inocente entre en prisión, y la respuesta a las restantes preguntas es sí. 

Pero más allá de esto, nos debemos preguntas a nosotros mismos: ¿por qué somos tan hipócritas?

Gritamos a pleno pulmón: ¡No a la pena de muerte! ¡Sí al respeto a los Derechos Humanos!

Después no nos avergüenza, es más, nos alegra, ver como se asesina, porque esa es la palabra que har que utilizar,  a un pederasta y asesino.

Así, los jueces y la sociedad en general han delegado el trabajo sucio, la ejecución de las penas en pseudo profesionales, en nuestros carceleros.

Aquí es donde toma verdadero cuerpo lo que dice a Bran su padre en Canción de hielo y fuego /1- Bran (1): "El Gobernante que se esconde tras ejecutores a sueldo olvida pronto lo que es la muerte".

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